Marrakech

Marrakech

Al igual que las ciudades de Fez, Rabat y Meknes, Marrakech tiene el privilegio de ser una ciudad. También goza de un prestigio especial: Marrakech está catalogada como uno de los centros culturales más importantes de todo Marruecos. También es una ciudad animada, entre otras razones, por sus coloristas festivales y mercados callejeros.
La leyenda dice que cuando Koutobia se construyó en el corazón de esta ciudad, comenzó a sangrar de tal manera que se tiñó de rojo, un color que predomina en la ciudad y sus casas circundantes, así como en la bandera nacional del país.

En su vibrante centro urbano se encuentra la famosa plaza de Marrakech, la Djemaa el Fna. Este espacio cultural, también conocido como Plaza Jemaa el-Fna, está inscrito en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad para la Humanidad. Este inmenso espacio abierto, ubicado dentro del casco antiguo de la ciudad, es el hogar de malabaristas, narradores, encantadores de serpientes, magos, acróbatas y una amplia gama de personajes escéntricos e inofensivos.
Los mercados, también conocidos como zocos, se caracterizan por estar entre los mejores del país. Esto hace que Marrakech sea una de las ciudades preferidas por los turistas.

Es una ciudad en la que se hace necesario desplazarse a pie, pues en sus laberínticas calles están prohibidos los motores. Así es que es aconsejable hacerse con un plano nada más llegar a Marrakech -en los hoteles suelen proporcionárnoslo-, que nos ayude a situarnos en todo momento.
La ciudad nueva está a media hora de la medina o ciudad antigua, y para trasladarse a ella puede usarse bien los autobuses urbanos, como los petit taxis -para moverse por la ciudad-, los grand taxis -para salir de la ciudad-, o bien hacerlo tomando una calesa o coche a caballo, que suele ser un modo económico y bonito de moverse por la ciudad.

En cuanto a los sitios que se recomienda visitar, están:
La mezquita Koutoubia, Los Jardines de la Menara, El palacio el Badi, Las Tumbas Saadies, Médersa Ben Youssef, Dar Si Said, Plaza de Jemaa el Fna, El palacio de Bahia, las murallas de adobe, El jardín Majorelle, El Mellah de Marrakech o barrio Judio, Koubba Ba’Adiyn.
No podemos dejar de visitar los zocos, el palacio real Dar el Makhzen, o, si se coincide que se visita en el mes de junio, se puede acercar uno a visitar el Festival de Folcklore Nacional.

Si hablamos de excursiones a realizar tomando como punto de partida la capital de Marruecos, podemos ir al valle de Ourika, a la antigua ciudad portuguesa de Essaouira, a Ouarzazate y Ait Ben Haddou, a las Cascadas de Ouzoud o al valle de imlil. Todas ellas pueden hacerse en un mismo día y nos permitirán disfrutar de los impresionantes y variados paisajes marroquíes en el trayecto.

Aunque no hay que dejar de probar la experiencia gastronómica más típica, que es la de comer en los puestos callejeros de la plaza Djema-el-Fna, en Marrakech existe una amplia oferta de restaurantes que nos permitirá degustar la rica comida nacional, capitaneada por el inigualable cuscús.