Cabo de Buena Esperanza

Cabo de Buena Esperanza

Un viaje a través de Sudáfrica que no incluya una visita al Cabo de Buena Esperanza es impensable. Es el fin de un país, de un continente, de un mundo. En el planeta, los lugares capaces de emitir una atmósfera similar son raros.

Al final de Sudáfrica, al sur del continente africano, se encuentra el Cabo de Buena Esperanza, uno de los lugares más especiales del mundo por su impresionante atmósfera y la sensación de estar en el fin del mundo. Si los comparamos, el Cabo de Buena Esperanza en África podría ser equivalente al Cabo de Hornos ubicado en Ushuaia, en el continente americano.

El Cabo de las Tormentas, como se conocía originalmente al Cabo de Buena Esperanza, responde mejor a su reputación durante los meses de invierno, de abril a septiembre. Sin embargo, siempre es posible ver en esta parte del planeta olas de más de cuatro metros y vientos que a menudo superan los 30 nudos. La zona más peligrosa es el Banco de Agujas, donde las tormentas son comunes y donde predominan los mares cruzados y peligrosos.

De hecho, el Cabo de Buena Esperanza, aunque más conocido y famoso, no es el límite sur del continente africano,
ni es el lugar donde se encuentran los océanos Índico y Atlántico. Ambos títulos pertenecen al Cabo de las Agujas, nombre que le dieron los marineros portugueses debido a los numerosos espigones finos y afilados que encontraron, también porque en ese punto la declinación magnética era nula y las agujas de las brújulas apuntaban exactamente hacia el norte geográfico.

En el siglo XV, cuando navegar por el Mediterráneo para ir a Oriente en busca de seda y especias era muy peligroso debido a los ataques de los barcos del Imperio Otomano y de los piratas bereberes, los portugueses buscaron una ruta alternativa para llegar a las Indias. Bordeando la costa africana, Bartolomé Díaz llegó al actual Cabo de Buena Esperanza en 1488. Al principio se llamaba Cabo de las Tormentas, pero Juan II de Portugal le dio su nombre actual porque esperaba encontrar un buen pasaje que le llevara a las Indias. En 1497, Vasco de Gama lo cruzó por primera vez en su búsqueda de las Indias.

La reserva del Cabo de Buena Esperanza está actualmente inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, donde se pueden realizar excelentes excursiones.

El faro, que se encuentra a unos 45 minutos a pie, es una etapa obligatoria. Desde la cima los  esfuerzos serán recompensados por un increíble panorama de 360º y una vista incomparable de un punto a otro.

Cabo de Buena Esperanza